Os traemos una entrevista exclusiva con Alberto Rionda, líder de la banda Avalanch, en la previa al lanzamiento de «Expiación».
La creación del Universo Expiación y los personajes
El Jevilongo: Cumplir 30 años sobre los escenarios es un hito al alcance de muy pocas formaciones. Alberto, ¿cómo nace la ambiciosa idea de celebrar este aniversario creando un «Universo Avalanch» que encaja por fin las piezas argumentales de vuestros últimos discos?
Alberto Rionda: Todo empezó con la canción «Xana» y con una pregunta que me hice al escuchar mi propia historia: ¿qué le había ocurrido realmente a Xana?, ¿cómo había muerto? En aquella canción aparecía ese ser de la mitología asturiana, esa figura que el pastor busca en la fuente. A partir de esa pregunta empecé a imaginar una trama. Durante años fui encontrando respuestas que, a su vez, me planteaban nuevas preguntas. Hasta que comprendí que tenía entre manos una historia que incluso podía contarse en una película o una serie. El problema era que, en aquel momento, ni la tecnología ni el presupuesto permitían hacerlo como yo quería. Con El Secreto decidí comenzar a desarrollarla a través de la música y de los personajes interpretados por los propios músicos, apoyándome también en textos incluidos en algunas ediciones especiales.
Con El Dilema de los Dioses empezamos a darle forma audiovisual, con videoclips realizados junto a Titi Muñoz que ya forman parte de la historia. Después llegó el cortometraje «La leyenda de la Xana», de 17 minutos. Expiación se construye sobre todas esas bases. No creé un universo de repente para celebrar un aniversario: es algo que ha ido creciendo conmigo, de forma natural, hasta que por fin he podido mostrarlo con la dimensión que imaginaba.
«No creé un universo de repente para celebrar un aniversario: es algo que ha ido creciendo conmigo, de forma natural, hasta que por fin he podido mostrarlo con la dimensión que imaginaba».
El Jevilongo: En este nuevo trabajo, cada miembro de la banda no solo ejecuta su instrumento, sino que asume el rol de un personaje clave. ¿Cómo ha influido esta especie de «juego de rol argumental» en la dinámica de grabación y en la inmersión de cada músico en el proyecto?
Alberto Rionda: Trabajé mucho los personajes y tenía una ilusión especial por que fueran los propios músicos quienes los interpretaran. Pero no era una decisión tan sencilla: no basta con tocar en la banda, también hay que encajar físicamente en el papel, comprenderlo y sentirse cómodo actuando. No se puede obligar a nadie a hacer algo que no le gusta. Por suerte, todo surgió con mucha naturalidad. José Pardial encajaba de forma evidente como el héroe; Björn era perfecto para el oráculo y Nando para el sabio, incluso por su presencia y su manera de ser. Yo interpreto una especie de alma errante, una figura que articula y dirige parte de la trama.
También quiero recordar a Manuel Ramil, que participó cuando rodamos el cortometraje y realizó muy bien el papel de Caronte. Con la incorporación de Cristian apareció ese soldado renacido que tiene su propia historia. Cada uno tiene un recorrido dentro del universo y todos han encontrado su sitio casi como si los personajes hubieran estado esperándonos.
Cine, Asturias y el debate de la Inteligencia Artificial
El Jevilongo: Por lo que hemos visto, el plano audiovisual será fundamental, con un vídeo por canción y una narrativa que evoca la complejidad de obras como Perdidos o Assassin’s Creed, mezclando el pasado, la realidad y universos paralelos. Dentro de todo este complejo universo multidimensional que ya vimos en el vídeo de Otra Vida, ¿qué papel o guiño simbólico jugará Asturias, la tierra que vio nacer a la banda?
Alberto Rionda: Asturias es fundamental porque todo nace de una xana, un personaje de nuestra mitología. No es simplemente un escenario o un guiño: es el origen mismo de la historia. Además, «La leyenda de la Xana» se rodó íntegramente en paisajes naturales asturianos y con un equipo de profesionales asturianos, con Titi Muñoz al frente. Fueron siete días de rodaje intensísimo, además de muchísimo trabajo previo de guion, localizaciones, permisos y dirección de los músicos como actores. Nos preocupaba especialmente que un relato fantástico así pudiera resultar poco creíble si no se trataba con el mimo necesario. Queríamos evitar que pareciera un proyecto más ambicioso que sus medios. Creo que conseguimos un cortometraje muy cuidado, del que estoy profundamente orgulloso; también porque demuestra lo que puede hacerse con talento y equipos de nuestra tierra.
El Jevilongo: Crear un mundo cinematográfico continuo a través de videoclips es un reto de producción titánico. Para recrear estos universos visuales tan expansivos y oníricos, ¿qué papel está jugando la inteligencia artificial o las nuevas tecnologías visuales en vuestro proceso creativo?
Alberto Rionda: Utilizo una expresión que he empezado a llamar «human-IA»: una combinación entre la creatividad humana y la inteligencia artificial. Yo tengo en la cabeza el universo completo: las canciones, los personajes, los símbolos, los guiones, el sentido de cada escena y de cada plano, e incluso dónde tiene que aparecer la tensión, el amor, la tristeza o la tragedia. Todo eso nace de mí. Los músicos son también quienes interpretan a los personajes. A menudo ruedo los planos con mi teléfono, dirijo a los actores y después utilizo la IA para dar a esas imágenes una dimensión cinematográfica. Conviene hacer una distinción: el cortometraje «La leyenda de la Xana» se rodó con personas y sin inteligencia artificial.
Los videoclips posteriores sí combinan ambos mundos. Sin estas herramientas, llevar a la pantalla todo lo que imagino exigiría presupuestos prácticamente de Hollywood. La IA permite que una idea artística ambiciosa no dependa exclusivamente de contar con millones de euros. En ese sentido, creo que democratiza la creación.
«Sin estas herramientas, llevar a la pantalla todo lo que imagino exigiría presupuestos prácticamente de Hollywood. La IA permite que una idea artística ambiciosa no dependa exclusivamente de contar con millones de euros».
Alberto Rionda: Comprendo que haya gente reticente. Las nuevas tecnologías siempre provocan debates: ocurrió con la fotografía, con el paso de lo analógico a lo digital o con los samplers en la música. Pero una herramienta no sustituye por sí sola el criterio, la sensibilidad ni el talento. Hay que aprender a utilizarla. Yo lo hice en su día con Pro Tools y ahora lo estoy haciendo con la IA. Me abre posibilidades expresivas que hace unos años eran impensables. Además, creo que el público tiene derecho a dejarse sorprender. Puede preguntarse ante una imagen si es real o generada, pero para mí lo importante es que la historia emocione. Como en un truco de magia, lo maravilloso no es descubrir el mecanismo, sino vivir la ilusión. La tecnología está al servicio de la creatividad, y no al revés.
El sonido, la producción y el salto al directo
El Jevilongo: Has comentado que el disco recupera la tradición sonora clásica de la banda. Sin embargo, al tener un hilo conductor tan narrativo y cinematográfico, ¿el enfoque musical y de producción se va a volver más sinfónico y orquestal, acercándose al concepto de una banda sonora?
Alberto Rionda: No. Podría haber sido la solución fácil, pero no es el camino que hemos elegido. La parte plenamente sinfónica y cinematográfica ya existe en «La leyenda de la Xana»: toda su música la compuse y adapté a partir de canciones de Avalanch. Ese universo está ahí. Expiación, en cambio, es un disco de rock y metal melódico. Queríamos sorprender con las canciones y con la producción, sin caer en fórmulas. Cada tema tiene su propia personalidad: no hay dos canciones iguales y tampoco hemos querido limitarnos a reproducir lo que ya hizo Avalanch en el pasado. Con los músicos que tenemos ahora -Pardial, Nando, Björn y Cristian- hemos creado un sonido Avalanch nuevo, moderno, rico en matices, con armonías muy elaboradas conviviendo con otras ideas mucho más directas. La ambición narrativa está ahí, pero musicalmente hemos ido más allá de lo que sería la típica banda sonora épica.
El Jevilongo: Tras la salida de la banda de Manuel Ramil por motivos de salud, el esquema de trabajo interno inevitablemente cambia. ¿Vas a asumir tú de nuevo el control absoluto de la producción de este disco, o estás contando con el apoyo de otros productores para darle la forma final?
Alberto Rionda: La responsabilidad de producir los discos de Avalanch siempre ha recaído fundamentalmente en mí. Durante la etapa del treinta aniversario trabajé muy estrechamente con Manuel Ramil, que además de ser un teclista extraordinario conocía muy bien el sonido de la banda. Compartíamos muchas decisiones y su experiencia fue valiosísima, especialmente a la hora de trabajar con canciones emblemáticas de nuestro repertorio.
Al no poder contar ahora con él, he asumido directamente el cien por cien de la dirección de producción y he trabajado mano a mano con Roland Grapow, que se ha encargado de mezclar y masterizar Expiación. Roland también me ha aportado su experiencia y algunos criterios de producción. Ha sido una colaboración fantástica: ya había trabajado con nosotros en El Secreto, conoce la identidad de Avalanch y entiende muy bien hacia dónde queremos llevar el sonido. Las circunstancias y las personas cambian, pero yo sigo siendo quien lleva el timón artístico del proyecto.
El Jevilongo: Teniendo un disco tan conceptual donde cada tema (y su vídeo) es un capítulo de una historia mayor, ¿qué estrategia tenéis ideada junto a Maldito Records? ¿Veremos un aluvión de adelantos previos para ir desgranando la trama poco a poco antes de la salida del álbum completo?
Alberto Rionda: Estamos en contacto constante con Maldito Records y contamos con un equipo creativo que está trabajando en cómo presentar este universo. La intención es ir desgranando la trama en distintas entregas, no limitarse a lanzar canciones aisladas. Habrá material audiovisual, videoclips, teasers, textos, entrevistas y pequeñas piezas explicativas sobre los personajes, los objetos y su función en la historia, además del cortometraje. La idea es que cualquier seguidor que tenga curiosidad pueda entrar en el universo de Expiación y reconstruir la historia a su ritmo. Quien quiera simplemente escuchar las canciones podrá hacerlo, pero quien desee profundizar encontrará pistas y contenidos para disfrutar de una experiencia mucho más amplia.
El Jevilongo: La expectación es máxima. Teniendo en cuenta la complejidad de grabar la música y producir todos esos vídeos, ¿cuándo calculas que tendremos el disco en manos? ¿Verá la luz antes de que acabe este 2026 o el plan es asaltar directamente el 2027?
Alberto Rionda: El disco ya está terminado, pero todavía no tengo autorización para desvelar la fecha concreta de publicación. Lo anunciaremos oficialmente dentro de poco. Lo que sí puedo decir es que hemos trabajado muchísimo para que tanto la música como toda la parte narrativa y audiovisual estén a la altura de lo que queremos ofrecer.
El Jevilongo: Es fácil imaginar un despliegue audiovisual masivo para este «Universo Avalanch» en un gran festival, pero la realidad de las giras pasa también por recintos más íntimos. ¿Cómo tenéis pensado adaptar toda esta experiencia inmersiva y visual del nuevo disco al circuito de salas, manteniendo la magia de la historia?
Alberto Rionda: Vamos a apoyarnos en proyecciones de vídeo sincronizadas con el concierto y en un trabajo de iluminación y sonido que refuerce la música y su significado. Supervisaré personalmente la parte audiovisual para que cada imagen encaje con las canciones y aporte información sobre la historia, tanto en los temas nuevos como en los anteriores que conectan con ella. La intención es que la experiencia funcione tanto en una sala pequeña como en un gran escenario de festival. No queremos que la narrativa se pierda por cambiar el tamaño del recinto. Estamos trabajando para que todos esos elementos confluyan en el espectáculo audiovisual que siempre había imaginado para Avalanch.
«La intención es que la experiencia funcione tanto en una sala pequeña como en un gran escenario de festival. No queremos que la narrativa se pierda por cambiar el tamaño del recinto».
El Jevilongo: Sabiendo que este 30 aniversario es un punto de inflexión vital en la historia del grupo, y conociendo tu nivel de autoexigencia, ¿qué otras sorpresas inconfesables nos estás preparando para celebrar por todo lo alto esta nueva era de Avalanch?
Alberto Rionda: Las sorpresas son precisamente los propios materiales que estamos preparando. Cada videoclip, cada entrega y cada nueva pista sobre la trama revelará algo que el seguidor todavía no conoce. Me ilusiona pensar que cada descubrimiento despierte la curiosidad por el siguiente. Para mí esta etapa representa también una elevación personal, artística y, en cierto modo, espiritual. Siento que tengo por fin las herramientas y el equipo necesarios para expresar todo lo que llevo dentro con libertad, ilusión y un objetivo muy claro. Avalanch es mi mundo artístico desde siempre, y ahora mismo estamos viviendo un auténtico revulsivo de energía. Me siento acompañado por unos músicos y un equipo humano extraordinarios, y tengo la sensación de que lo que está por venir puede ser todavía más grande.











Deseando adentrarme en este «Universo Avalanch» ya he ido haciendo mis teorías sobre la historia q se dejó ver en los videoclips «Otra Vida» y «Mil motivos» habrá que ver el desenlace de esta «Expiación» y en ese corto que anuncian para ver si coinciden con las de Alberto Rionda 😍😍😍🤘🏽
Madre mía! Estoy deseando poder tener el primer ejemplar en mis manos, en cuanto salga.
Cada tema de Avalanch me toca profundamente.
Es un grupo que sigo, que admiro. A diario, descubro matices nuevos en sus composiciones, en cada vocalista que ha interpretado sus temas y me fascina. Podría decir que me permite jugar con la imaginación. Soy gallega y como buena «prima» de los asturianos, adoro mi Tierra, sus raíces y su «magia»
Estaré atenta! Gracias por seguir creando obras MAESTRAS
q grande eres rionda todo lo q haces es estupendo eres un genio enhorabuena