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1996: 30 años de una revolución que cambió el Metal de los 90

1996 cumple 30 años y fue uno de los momentos más interesantes para entender la transformación del Metal durante los años 90. Mientras el virtuosismo y las grandes producciones de la década anterior comenzaban a perder protagonismo, diferentes bandas apostaron por sonidos más pesados, afinaciones graves, estructuras menos convencionales y una mayor conexión con la música alternativa.

No hubo una única revolución ni un solo sonido. Sepultura, Pantera, Tool e In Flames exploraron caminos muy diferentes, pero sus discos publicados aquel año ayudan a entender cómo el Metal estaba ampliando sus fronteras.

Sepultura encuentra nuevas raíces

El 20 de febrero de 1996, Sepultura publicó Roots, uno de los trabajos más singulares de la carrera de la banda brasileña.

Después de la contundencia de Arise y Chaos A.D., el grupo decidió profundizar todavía más en sus raíces culturales y experimentar con sonidos alejados de las estructuras tradicionales del Thrash y el Death Metal.

La colaboración con músicos indígenas y la utilización de percusión brasileña aportaron una dimensión completamente diferente a canciones como «Roots Bloody Roots».

El resultado fue un álbum pesado, rítmico y experimental que amplió las posibilidades de la música extrema y que posteriormente sería citado como una influencia importante en el desarrollo del Nu Metal.

Roots no inventó por sí solo ese movimiento, pero sí ayudó a demostrar que los riffs pesados y los ritmos contundentes podían convivir con elementos completamente ajenos al Metal tradicional.

Pantera endurece todavía más su sonido

En mayo de 1996 llegó The Great Southern Trendkill de Pantera.

La banda de Texas ya había demostrado con Cowboys from Hell y Vulgar Display of Power que podía convertirse en una de las referencias del Metal estadounidense de los 90.

Pero en este nuevo trabajo decidió llevar su sonido hacia terrenos todavía más oscuros y agresivos.

Dimebag Darrell volvió a construir algunos de sus riffs más reconocibles, mientras Phil Anselmo aportó una interpretación vocal especialmente intensa en canciones como «Drag the Waters» o el tema que da nombre al álbum.

Frente a las tendencias más accesibles que dominaban buena parte de la industria, Pantera mantuvo una identidad marcada por la contundencia y la agresividad.

Tool convierte el Metal alternativo en una experiencia

También en 1996 apareció Ænima, el segundo gran álbum de estudio de Tool y uno de los trabajos más influyentes del Metal alternativo de aquella década.

La banda de Los Ángeles se alejaba de las estructuras convencionales para construir canciones más atmosféricas, progresivas y complejas.

El bajo de Justin Chancellor, las guitarras de Adam Jones y la batería de Danny Carey crearon una base musical sobre la que Maynard James Keenan desarrolló una propuesta vocal y lírica muy particular.

Temas como «Stinkfist», «Forty Six & 2» o «Ænema» mostraron que el Metal podía apoyarse en la experimentación, las dinámicas y las atmósferas tanto como en la velocidad o la distorsión.

Ænima se convirtió así en una de las obras esenciales para entender la evolución del Metal alternativo durante los años posteriores.

In Flames y la explosión del sonido de Gotemburgo

Desde Suecia llegó otro de los discos fundamentales de aquel año.

In Flames publicó The Jester Race el 20 de febrero de 1996, un álbum que se convertiría en una referencia imprescindible del Death Metal Melódico asociado a la escena de Gotemburgo.

La fórmula combinaba voces extremas con armonías de guitarra, melodías gemelas y estructuras heredadas tanto del Death Metal como del Heavy Metal tradicional.

Canciones como «Moonshield», «Only for the Weak» y «The Jester’s Dance» ayudaron a definir un sonido que posteriormente tendría una enorme repercusión internacional.

Junto a grupos como At the Gates y Dark Tranquillity, In Flames formó parte de una escena que demostró que la extrema agresividad podía convivir con un importante componente melódico.

Cuatro discos y cuatro caminos diferentes

Lo más interesante de 1996 es precisamente que no existió una única forma de entender la música pesada.

Sepultura exploró la combinación entre Metal y percusión brasileña. Pantera llevó su Groove Metal hacia terrenos más ásperos. Tool profundizó en la experimentación y el Metal alternativo, mientras In Flames ayudaba a consolidar el Death Metal Melódico europeo.

Y alrededor de ellos estaban surgiendo otras bandas que terminarían definiendo la segunda mitad de los 90.

El Nu Metal todavía estaba tomando forma, con grupos como Korn y Deftones desarrollando propuestas que posteriormente alcanzarían una enorme repercusión. Al mismo tiempo, el Metal extremo europeo continuaba evolucionando y el Metal alternativo encontraba nuevas posibilidades.

1996, un año de transición

Más que hablar de una revolución protagonizada por un único género, 1996 puede entenderse como un año de transición.

El Metal estaba dejando atrás algunas de las fórmulas que habían dominado los años 80 y principios de los 90. Las afinaciones graves, los ritmos más marcados, la experimentación, las influencias externas y las nuevas formas de producción comenzaban a adquirir cada vez más importancia.

Treinta años después, aquellos discos siguen siendo referencias para comprender cómo la música pesada consiguió adaptarse a una nueva época.

1996 no inventó el Nu Metal, el Groove Metal ni el Death Metal Melódico, pero sí reunió algunas de las obras que ayudaron a definir hacia dónde podía evolucionar el Metal en los años siguientes.

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