Crónica de Irene Kilmister (irenekilmister.photo)
¿Sabes esos lunes que necesitan una pequeña intervención de emergencia para hacerse llevaderos? Pues este lunes el concierto de Simple Plan tenía la solución en forma de guitarras, estribillos generacionales y una buena dosis de nostalgia bien entendida. Con el Sant Jordi Club en sold out, la banda canadiense convirtió el comienzo de semana en una fiesta pop-punk de las que te hacen olvidar por unas horas que al día siguiente vuelve a sonar el despertador.

Charlotte Sands abre la noche con personalidad y energía
La encargada de poner en marcha la maquinaria fue Charlotte Sands, cantante y compositora estadounidense que se mueve entre el pop alternativo, el rock y sonidos algo más enérgicos que podrían posicionarla cerca del punk, pero a su vez con una personalidad bastante única y una identidad muy trabajada. Es un batiburrillo de cosas que funcionan y que además ella las hace encajar muy bien.
Algo que me llamó la atención es que solo contaba con su batería como acompañamiento y el escenario estaba prácticamente desnudo. No necesitó nada más para hacerse notar. «None of My Business», «Pity», «Use me», «Back to You», «Neckdeep» y «Hush» fueron algunos de los temas que sonaron, y una vez visto, está claro que su propuesta gana muchísimo en directo. Tiene presencia, intensidad y una energía que traspasa el escenario. De esas artistas que merece la pena descubrir en persona.

Neck Deep mantiene el ritmo con su apuesta pop-punk
Después llegó Neck Deep, formación galesa nacida en 2012 y convertida en uno de los nombres destacados de la nueva hornada del pop-punk británico. Su fórmula bebe de la tradición de Green Day y Sum 41, con las típicas melodías pegadizas y guitarras aceleradas, pero que, a título personal, me hicieron echar en falta esa chispa capaz de convertir un concierto correcto en uno memorable.
«Dumbstruck Dumbf\*\*k», «Motion Sickness», «Can’t Kick Up the Roots», «Heartbreak of the Century», «December» e «In Bloom» fueron parte de un repertorio eficaz pero bastante plano. Puedo destacar la energía de su guitarrista, que no paraba de dar vueltas y botes por el escenario, pero no sé si me pareció un show tan llamativo como para ser recordado.

Simple Plan transforma el Sant Jordi Club en una fiesta generacional
Y entonces aparecieron Simple Plan. Serpentinas, humo y una descarga de energía que convirtió el recinto en una fiesta desde «I’d Do Anything», «Nothing Changes» y «Shut Up!», las tres primeras elegidas para abrir esa noche.
La banda canadiense, formada en Montreal en 1999, lleva más de dos décadas perfeccionando una combinación de pop-punk, melodías inmediatas, de esas que se te quedan pegadas en la cabeza y que te animan al momento, y letras que conectan con la adolescencia, la frustración y esa sensación de no terminar de encajar que, por lo visto, no desaparece con los años.
«Jump», «Addicted» y «Your Love Is a Lie» mantuvieron el ritmo antes de que llegara una de las primeras sorpresas de la noche. Y es que en «Jet Lag», la banda contaba con Charlotte Sands de nuevo en el escenario para compartir canción con Pierre Bouvier. La colaboración encajó de maravilla y sirvió para cerrar el círculo de una noche en la que los teloneros no fueron simples comparsas.

«Welcome to My Life»: un himno que sigue conectando con el público
Antes de «Welcome to My Life», Pierre se dirigió al público para dar la bienvenida tanto a quienes llevan siguiendo al grupo desde sus comienzos como a quienes acababan de descubrirlo. El tema fue uno de los grandes coros de la noche, como era de esperar.
Porque está claro que hay canciones que sobreviven al paso del tiempo y consiguen poner palabras a algo que muchos hemos sentido alguna vez, y esta sigue siendo una de ellas. Da igual cuántos años pasen, si te casas o firmas una hipoteca, este tema lo escuchas y te trasladas a la adolescencia y la incomprensión con solo dos acordes.
Nostalgia, pelotas hinchables y un emotivo momento al piano
La diversión continuó con «You Suck at Love» y «Summer Paradise», mientras enormes pelotas hinchables volaban sobre las cabezas del público. Y no solo eso, algo que me llamó la atención desde el principio fue la pantalla trasera que fue reproduciendo vídeos de diferentes estilos, acorde con el tema que sonaba, y que (puede, y solo puede) se ganaran más la atención que la propia banda en alguno de ellos.
La banda también supo bajar las revoluciones y darnos ese momento de calma para respirar profundo y conectar con el presente. «Untitled (How Could This Happen to Me?)» trasladó a Pierre hasta una plataforma situada en el centro de la sala, donde, sentado al piano y bajo un único foco, consiguió que el aura del recinto cambiara por completo.
«Astronaut» prolongó ese paréntesis antes de devolvernos a la fiesta con «Me Against the World» y el bloque de «Grow Up» y «Vacation».
La banda todavía encontró tiempo para jugar con la memoria colectiva mediante un medley de «All Star», «Sk8er Boi» y «Mr. Brightside», además de «What’s New Scooby Doo?» y «Where I Belong», esta última vinculada a State Champs. El tramo final llegó con un público entregado y un repertorio que parecía diseñado para que nadie se quedara sin su canción favorita.

«I’m Just a Kid» y «Perfect» ponen el broche final a la noche
Para el bis eligieron «I’m Just a Kid», «This Song Saved My Life» y «Perfect». Tres temas que resumen buena parte de lo que Simple Plan ha representado para varias generaciones y que, escuchados en un recinto lleno, adquieren una dimensión especial.
Con el cambio de hora recién estrenado y los días haciéndose cada vez más cortos, pocas cosas pueden arreglar un lunes como este. Lo cierto es que no vamos a decir que Simple Plan llegó a Barcelona y de repente reinventaron la fórmula, pero es que tampoco lo necesitan. Saben cómo convertir sus canciones en un lugar común al que regresar, aunque hayan pasado veinte años desde la primera vez que las cantamos.
Y yo creo que el mayor triunfo de esa noche fue hacer salir del Sant Jordi Club a la gente con uno de esos estribillos todavía dando vueltas en la cabeza durante horas y horas.












